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AUTORES / Ana María Bayot Carrascosa

Ana María Bayot Carrascosa

Mi nombre es Ana María de los Ángeles Bayot Carrascosa y, como la mayor de tres hermanos, me encargué de que mi estilo rebelde e indisciplinado quedara bien patente desde un primer momento. En el inicio de mis tiempos, presenté ese carácter anti-dogmático y contrario al orden establecido. Mis padres, pobrecitos, intentaron atarme en corto, mas no lo consiguieron.
A pesar de todas las tempestades que se anunciaban, me fui formando dentro de un marco de buenas formas y mejor educación. Jamás bucearon entre mis pensamientos ni entre mis ideas, a lo que yo correspondía portándome como una buena chica y por ello, no se me cuestionaba, dado que mis notas eran excelentes.
Entre los continuos traslados del jefe de la manada al que le seguíamos toda la caterva, comenzamos el primer movimiento migratorio desde mi nacimiento en la República Dominicana. Hasta que cumplí los seis años cuando decidió el padre de las criaturas regresar al país patrio.
Una vez en Valencia, nos movimos de un lado para otro como nómadas por afición. Primero hacia el norte, en Lérida y Navarra de modo estacional, luego, continuamos hasta Valencia de nuevo a recoger bártulos para continuar viaje hacia Vizcaya. Ahora la familia ya contaba con un miembro más, mi hermana pequeña Cris, a la que di la bienvenida al mundo con cierta dosis de desagrado, lo confieso. Actualmente, siento adoración por ella.
Entre idas y venidas, ocurrieron muchos acontecimientos que hilan los episodios. Era imposible el encariñamiento o el arraigo, así no había manera. Aún y así, me dio tiempo a casarme, a parir dos hijas; a divorciarme; a estudiar solfeo, piano y coral; y a licenciarme en derecho, por ese orden. Pero jamás dejé de escribir, o más bien garabatear porque la vida en sí, representa un entrenamiento para todo.
En 2002 volví a Valencia de nuevo. Me surgió una oportunidad que no podía dejar escapar. Se me ofreció la oportunidad de dirigir un centro de discapacitados. A veces, me llevaba a mi hermano –discapacitado también– para que viera otros centros que no eran el suyo. Siempre recordaré esa época con mucha ternura.
En 2013 fui diagnosticada de esclerosis múltiple. Mi pequeño mundo se desmoronó. Después de estar ingresada durante un corto período de tiempo, con once lesiones cerebrales descubiertas, decidí hacer lo que hago siempre con las adversidades: sortearlas, rodearlas y saltar sobre ellas, como un felino estudiando los movimientos de su presa."

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