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Catálogo / GRANDES CAMPEONES DE LA PELOTA A MANO (3ª edición) / Anexos del libro

índice

  • Mariano Juaristi ATANO III        
  • Miguel Gallastegui GALLASTEGUI        
  • Abel San Martín BARBERITO I        
  • Miguel Soroa SOROA II        
  • Joshe Arriaran ARRIARAN II        
  • Jesús García Ariño GARCÍA ARIÑO I        
  • José María Palacios OGUETA        
  • Hilario Azkarate AZKARATE        
  • Luciano Juaristi ATANO X        
  • Juan Ignacio Retegi RETEGI I        
  • Julián Lajos Olaverri LAJOS        
  • Iñaki Gorostiza GOROSTIZA        
  • Juan Mari Bengoetxea, BENGOETXEA III        
  • Julián Retegi RETEGI II        
  • Josean Tolosa TOLOSA        
  • Ladis Galarza GALARZA III        
  • Fernando Arretxe ARRETXE        
  • Rubén Beloki BELOKI        
  • Patxi Eugi EUGI        
  • Abel Barriola BARRIOLA        
  • Patxi Ruiz PATXI RUIZ        
  • Juan Martínez de Irujo, MARTÍNEZ DE IRUJO        
  • Aimar Olaizola OLAIZOLA II        
  • Oinatz Bengoetxea BENGOETXEA VI        
  • Yves Sallaberry XALA        

Los que rozaron la gloria        
Epílogo    


Prólogo

Mi recuerdo alcanza los tiempos en los que no existían campeonatos. Era el criterio del público el que decidía quién era el campeón, y en general no había dudas en calificar a pelotaris como Mondragonés como el mejor de su época. Y ello era así porque, aunque tenía grandes contrincantes (Ulacia, Atano IV, Urcelay, Echave IV, Rubio…), se valoraba su estilo fenomenal en la pegada, y sus resultados, demostrando un liderazgo indiscutible.
Discusiones entre pelotazales de la época consideraron que Atano III podría ser un buen contrincante de Mondragonés. Y aunque sólo jugaron 3 partidos, se hizo con la consideración de “mejor pelotari”. Su fuerte era el saque. Cambió el estilo de juego. Resultaba espectacular y muy admirado por el público.
Existían buenos pelotaris que querían jugar contra el mejor (Atano III). Como anécdota se cuenta que Etxabe IV era uno de ellos, pero Atano ponía pegas, aceptando sólo partidos ajustados a sus virtudes (saque libre). Era asesorado por Pacorro, periodista atanista,  para no arriesgarse a perder su posición.
La Federación de Pelota, con José Lopetegui en su presidencia, instauró el primer campeonato individual en 1940 que se celebraría cada dos años.

Bajo la iniciativa del presidente pelotazale, además del Club Deportivo de Eibar (su presidente Lascurain, bellísima persona) y con aficionados y entendidos de la talla de los hermanos Agustín y José Arriola (Presidentes de Alfa y Lambreta), además de 9 periodistas (4 donostiarras y 5 bilbaínos), se valoraban las condiciones de los jóvenes para ser seleccionados para jugar partidos y campeonatos por parejas. No sólo eran los resultados lo que se valoraba, sino también el estilo, la preparación, el besagain, esfuerzo…
Había pelotaris de 3ª, 2ª y 1ª. Tenían que demostrar su valía en la cancha. Era el público y los empresarios quienes decidían quien pasaba de 3ª a 2ª, o saltaba de 2ª a 1ª. Así se llegó al I Campeonato oficial por eliminatorias (1940): Txikito de Iraeta contra Atano III. Y así fue, posteriormente, cómo yo conseguí llegar a enfrentarme al campeón.
Jugué varios partidos contra diferentes pelotaris para llegar a la final. Entre ellos tres contra Atano III. El primero, Eibar 1942, sacando del 3. Resultado a mi favor. Los “carlistas” que apoyaban a Atano III, consideraron que el saque debería ser del 2. Ése fue el segundo partido en Eibar (1943), también lo gané. Y el tercer partido se jugó en Tolosa (1943), dentro del 4 y ½, también lo gané (yo zaguero y él, delantero). Así llegamos a la final (28/11/1948) en la que me proclamé campeón.
El campeonato manomanista, creo que no hay dudas al respecto, es el que dicta sentencia. Nos dice, sin margen de duda, quién es el mejor pelotari. Cuando te encuentras solo en el frontón sin ayudas, ante tu rival, ahí es cuando tienes que demostrar lo que vales y de lo que eres capaz. Ahí se ven las virtudes y defectos del pelotari.
Eso sí, hay que ser campeón todo el año. Una vez logrado el título, éste supone un honor y una responsabilidad. Hay que saber llevar y defender ese título con uñas y dientes. El resto de pelotaris tienen que saber que van a jugar contra el campeón.
Respecto a la actualidad, coincido con Atano III, cuando decía que no existe comparación entre los pelotaris de antes y los de ahora. En mi opinión falta estilo, seguridad, regularidad, permanencia, fuerza, historial, hazañas (uno contra parejas, dos contra tres, sólo con la izquierda…).
Tampoco el juego es el mismo, ni las pelotas son iguales (ahora son más vivas). El estilo de la pegada ha cambiado, las manos no tocan la pelota, etc…
En mi época había 3 artesanos que elaboraban las pelotas manualmente, con gran vocación. Destacaba Luciano Juaristi (hermano de Atano III), Caballo Rojo (Zumaia) y Cipri (Bilbao).
A lo largo de los años, de las siguientes décadas, grandes pelotaris se coronaron también campeones manomanistas. De entre todos ellos, al primero que quiero mencionar es al vizcaíno Jesús García Ariño. Era delantero de gran clase, un artista de la pelota. Su zurda era elegante como pocas y atesoró dos títulos. Fue respetado y admirado por todos los pelotazales durante su larga carrera profesional.
De los años sesenta salto a los ochenta. Aquí brilla con luz propia Julián Retegi, Retegi II. De alguien que ha jugado catorce finales y ha ganado once hay poco que añadir. Completísimo pelotari, con una mentalidad y un espíritu que le hicieron inalcanzable para sus rivales.
Y por último, me gustaría mencionar a Rubén Beloki. Recuerdo sobre todo los primeros años y la primera txapela del navarro. Tenía una derecha formidable, le pegaba a la pelota como pocos y dominaba con elegancia y fortaleza a sus contrincantes. El juego y el golpeo de sus primeros años de profesional me llamaron poderosamente la atención.
Yo sólo puedo aportar el valor de la memoria y del amor a este deporte que ha presidido mi vida y que a veces, con la nostalgia del paso del tiempo, me parece que ha cambiado demasiado.
Espero que este libro de Santi Agirre aporte luces y sirva para recuperar el espectáculo que fue y que el aficionado reclama.

Miguel Gallastegui
Pelotari